Muecas.

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jueves, 7 de octubre de 2010

¿Quien Amenaza a Quien?


Hillary Clinton oficialmente advirtió: “Enfrentamos una amenaza creciente de una red de narcotraficantes en México, que podríamos considerar como insurgencia”, comparable a Colombia de los 70. México reviró: el narcotráfico no es insurgencia, ni nos parecemos a Colombia. Obama rectificó: México no es Colombia y elogió la democracia calderoniana. El gobierno mexicano, agradecido, olvidó el asunto.

La aclaración de Obama es falsa, en EU insisten en una insurgencia mexicana que los amenaza. El Departamento de Justicia asegura que los cárteles mexicanos son “la mayor amenaza del crimen organizado para EU”. El senador Dick Lugar, republicano de alto rango, pidió al presidente usar al Ejército para ayudar a enfrentar a los cárteles que persiguen controlar a gobiernos mexicanos.

Al comparecer en el Senado estadounidense, la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, respondió a cuestionamientos del senador McCain, aceptando que “los cárteles mexicanos significan una amenaza terrorista para EU”. Robert Mueller, director del FBI, también compareciente, agregó que “la violencia del lado mexicano incrementa la amenaza a la seguridad nacional”; McCain ha denunciado, además, que los cárteles mexicanos controlan “230 ciudades estadounidenses y están en todas las regiones del país”.

Aquí, el omnipresente embajador Pascual, cuestionado sobre la mentada insurgencia, dijo: “no importa cómo uno la llame”. Pero claro que importa, para el Departamento de Estado y el Ejército estadounidenses insurgencia no es una palabra, es una política militar. Su estrategia en Irak y Afganistán es la “contrainsurgencia”.

Ambas guerras, arguyen, persiguen “construir democracias estables”, obtener el apoyo de sus poblaciones mediante inversiones en servicios públicos; el Manual de Contrainsurgencia ordena buscar “la aceptación por la población del gobierno (impuesto) como legítimo”, lo que no ha resultado porque los gobiernos en Irak y Afganistán son rechazados por corruptos, pero eso no importa, lo esencial es armar ejércitos locales para que sean iraquíes y afganos quienes repriman a sus compatriotas que no acepten el orden que establecen, pérfidos “insurgentes”.

Al calificar al narco en México como insurgencia nos aplican esta doctrina. Aunque su complemento, la supuesta construcción de una sociedad democrática está logrado porque, según Obama, Calderón la representa. Para entender la operación en marcha, recordemos que recién vino a México el Gabinete de Guerra de EU para entrevistarse con funcionarios mexicanos; que el jefe del Comando Conjunto, Mueller, ha informado que entrenan al Ejército Mexicano en “guerra irregular” —¿para qué?— y que la violencia por la guerra de Calderón ha sido pretexto para implantar estadounidenses en nuestras instituciones: aduanas, migración, inteligencia, seguridad... tutela que nuestro gobierno acepta sumiso.

Afirman oficialmente que los traficantes mexicanos controlan cientos de ciudades estadounidenses. ¿Qué hacen entonces sus autoridades? ¿Son impotentes ante este dominio? Sabido es que el crimen organizado es una empresa que opera en el mercado, que implica integración corrupta entre delincuentes, gobiernos y sociedad, infiltran la economía legal y al sistema financiero en México, Colombia y en Estados Unidos.

Nos impulsan a la violencia —Plan Mérida— como en Colombia; asesinatos selectivos como en Afganistán. Lo que en EU no se practica, aunque tráfico y consumo sean enormes y la corrupción igual que en cualquier lado; nos informan que en México se lavan entre 18 mil y 30 mil millones de dólares. No dijeron cuánto se lava en EU.

¡No! La violencia aquí no es la amenaza a EU. Nos amenaza a todos el floreciente negocio allá, el lavado allá, el río de dólares de allá y las armas traficadas desde allá. Mientras esta realidad no se ataque de verdad allá, no buscando sólo chivos expiatorios, no existe esperanza de solución.

martes, 5 de octubre de 2010

Las oscuridades de la politica,la economia y la sociedad


Los que creemos estar informados por los indicadores políticos, económicos y sociales, nos sorprendemos cada vez más de nuestro estado de inocencia, porque la realidad es más siniestra y descarnada de lo que aparece y las alianzas entre los poderes formales e informales, superan la imaginación cinematográfica.

El tráfico de drogas. De armas, asesinatos a sueldo, opresión, secuestros, blanqueo de dinero por parte de los bancos, significa erosión del Estado de Derecho, inseguridad, desconfianza, miedo. Se trata de poderes alternativos al del Estado, porque entre otras explicaciones, ellos están dentro del Estado.

El Estado, entendido como territorio, población, cultura y gobierno, está vulnerado desde el subsuelo por los poderes opacos que destruyen la modernidad para regresar a una vida de barbarie. "Y la barbarie -dice John Le Carré, autor de novela negra- no es un atributo solo de los hombres poderosos. Es consecuencia de la mediocridad. Gente normal haciendo cosas horribles".

La sociedad paga con muertos y desempleo. 28,000 muertos en México por la guerra contra el narcotráfico. El desempleo generado por la crisis económica ha creado heridas que todavía no se cicatrizan. Pero lo peor es que el desempleado casi solo tiene opciones de empleo en la ilegalidad.

Así de difícil. No se alcanza a medir el sentido apocalíptico de la realidad, porque ella cada vez se transforma en algo peor

El país representa un enorme reto a la imaginación del sistema político y a los políticos que se han quedado atrás en relación al problema que plantea una población excesiva y servicios insuficientes en salud, educación, vivienda, desarrollo comunitario. Ante la penuria de recursos que se orientan a gastos irreductibles , con discutibles márgenes de maniobra, solo pocos diputados y senadores saben lo que se puede hacer.

Económicamente, los modelos y criterios convencionales de política económica han quedado superados ante el fenómeno de la globalización que exige para la competitividad más ciencia y tecnología en los procesos productivos. La interdependencia hace sufrir el problema de otros.

Socialmente, la solución a la falta de cohesión social y sobre la base del reconocimiento de las diferencias, está en movernos en diferentes velocidades haciendo que los pobres se conviertan en clase media y que los ricos conserven su nivel para subir la formación de capital. Ello permitirá agrandar el mercado interno.

Haciendo equilibrios, un Estado que desate los nudos de la contracción del financiamiento, del bajo nivel de la inversión pública y superar los grandes vacíos creados por la ausencia de una política industrial. Estos problemas explican el crecimiento económico mediocre de los últimos 20 años.

El Estado, entendido como territorio, población, cultura y gobierno, está vulnerado desde el subsuelo por los poderes opacos que destruyen la modernidad para regresar a una vida de barbarie.

domingo, 3 de octubre de 2010

La marcha del 2 de Octubre.


Tras una caminata de hora y media, la vanguardia de la marcha del 2 de octubre ingresó poco antes de las 17 horas a la plancha del Zócalo en la conmemoración del 42 aniversario d la matanza de Tlatelolco.

La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito federal (SSPDF) informó que la movilización -en la cual participaron 15 mil personas y para lo cual dispuso una vigilancia con 6 mil 500 elementos- concluyó con saldo blanco, según un despacho de Notimex.

Sólo se reportó un conato de bronca sobre el Eje Central, a la altura de la plaza de Garibaldi, según informaciones de televisión.

A las tres de la tarde con 15 minutos, miles de integrantes de organizaciones obreras, campesinas, indígenas, sociales y estudiantes de diversas instituciones de educación superior partieron de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco hacia el Zócalo capitalino, para recordar el movimiento estudiantil de 1968.

Con los integrantes del Comité del 68 en la vanguardia de la marcha, unas siete mil personas, según las autoridades capitalinas, salieron de Tlatelolco y tomaron en completa calma por el Eje Central Lázaro Cárdenas. Los contingentes más grandes eran los de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y los normalistas rurales.

A su avance, los comercios fueron cerrando sus cortinas para evitar agresiones.

La conmemoración del movimiento estudiantil del 68 y la matanza de Tlatelolco fue en este 2010 una jornada de lucha en la que, además de refrendarse los reclamos históricos y asuntos pendientes, se demanda educación y empleo, el cese de la guerra contra el narcotrafico —que en la práctica tiene militarizado al país— y el fin de la violencia contra migrantes indocumentados, de acuerdo a un manifiesto del Comité del 68.

La fecha es emblemática; es una conmemoración por todos los movimientos de resistencia pacífica de la población ante las formas de violencia que se ejercen en su contra. Por eso convoca a sindicatos, obreros, campesinos, estudiantes, defensores de derechos humanos, activistas de toda índole, desempleados y rechazados de la educación superior, a "víctimas de las políticas neoliberales instrumentadas en 30 años", señaló.

A 42 años de distancia de la matanza, hoy los casos que levantan las protestas son más graves: “son la represión antiobrera (sobre todo contra electricistas y mineros) encaminada a imponer un nuevo marco de relaciones laborales; las medidas de violencia abierta y encubierta con la que se pretende contener el flujo migratorio y la ominosa amenaza que se cierne sobre los jóvenes estigmatizados con el nada gracioso y sí peyorativo apelativo de ninis, que conlleva la intención de señalarlos como una de las fuentes principales de delincuencia, o sea, criminalizar su condición social de la que no son responsables, sino en todo caso víctimas”, indica el manifiesto.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Manifestaciones de apoyo al presidente Correa.


Masivas manifestaciones de apoyo al presidente de Ecuador Rafael Correa recorren hoy las calles capitalinas con rumbo al hospital, donde los policías lo mantienen virtualmente secuestrado.

Sectores de la policía se sublevaron este jueves supuestamente en protesta por una ley que, según ellos, les recorta sus beneficios, pero el Gobierno ha dicho que en realidad se trata de un intento de golpe de Estado.

Hasta ahora el ejército no ha hecho su aparición ni se ha pronunciado sobre la revuelta, lo que es estimado como algo muy extraño por comentaristas locales.

Cientos de personas ya están en las cercanía del hospital en Quito, donde se encuentra Correa y gritan consignas para que sea liberado inmediatamente.

Policías corruptos, no se enfrenten con armas al pueblo, el pueblo viene a mano limpia, gritan los manifestantes.

Mientras los amotinados mantienen barreras fuera del hospital para impedir el ingreso de la gente a las instalaciones donde está retenido el mandatario.

Correa acudió al hospital para tratar de mediar en el conflicto, pero fue agredido, afectado con gases lacrimógenos y lastimado en una rodilla recién operada al ser empujado y caer al suelo, según mostraron imágenes televisivas.

Miles de personas se encaminan desde diversos lugares de Quito hacia el nosocomio después de un llamamiento del canciller Ricardo Patiño, quien llamó a todos los ecuatorianos honestos a rescatar a su presidente.

La ministra de Obras Públicas, María de los Angeles Duarte, quien participa en una de las marchas, declaró que hay gente de todos los cantones cercanos a la capital que han llegado a pie a defender la constitución y su presidente, a pesar de las bombas de gas lacrimógenos que les están lanzando.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Gran reto para Hugo Chavez.


Unos 17 millones de electores están convocados para elegir a 165 diputados en el parlamento, donde en 2005 las fuerzas del gobierno ganaron todos los curules, tras el retiro de la oposición, al alegar parcialidad del poder electoral.

Ocho empresas encuestadoras, algunas dirigidas por figuras del oficialismo y otras por consultores de empresarios privados y políticos de oposición, coinciden en que pocos puntos porcentuales separan la votación estimada para los bloques confrontados.

"El escenario más probable es de 52,6 por ciento para el oficialismo y 47,4 por ciento para el resto, con margen de error de dos puntos", dijo a corresponsales extranjeros Jesse Chacón, director de la encuestadora GIS XXI, establecida por ex ministros del actual gobierno, tras completar sus estudios hace una semana.

Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis, estimó que el gobierno puede obtener 52 por ciento de votos versus 48 por ciento de los opositores, "aunque cualquier cosa puede pasar". En tanto, firmas como Hinterlaces, Consultores XXI y Seijas creen posible una muy ligera ventaja opositora.

Chávez ordenó a sus partidarios "demoler a la oposición", pues "si llegasen a ganar la Asamblea comenzaría a desmoronarse la revolución y después vendrían por mí", y claramente planteó la jornada de este 26 de septiembre como el paso previo para ser reelegido en diciembre de 2012, cuando habrá completado 14 años en la Presidencia.

Los sondeos se muestran esquivos a conceder al gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) una mayoría de 60 por ciento o más, como las alcanzadas por Chávez en el pasado.

Por ello, el presidente y su partido se han trazado como objetivo ganar dos tercios de la Asamblea, aunque lo consigan con apenas poco más de 50 por ciento de los votos.

De su lado, la oposición podría reivindicar como un triunfo político su regreso al parlamento y un avance neto en números absolutos de votos, que muestre un país electoralmente partido casi por la mitad, para así alimentar la esperanza de disputar con éxito la Presidencia dentro de dos años.

"La diferencia entre la bancada opositora que se elegirá y la del pasado es que antes alimentó la estrategia de desalojar del poder a Chávez de cualquier forma, y ahora se inscribe en un proceso de defensa de la Constitución para revertir la ruina del país", dijo a IPS el opositor Teodoro Petkoff, antiguo líder del socialismo tradicional.

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) aglutina a 20 partidos y otros grupo tradicionales y de creación reciente, que van de la izquierda a la derecha, y está fortalecida ante signos de desgaste del gobierno por problemas como la desbordada inseguridad ciudadana, la inflación y la deficiencia de los servicios públicos.

"El resultado de la elección debe estar en un rango entre nuestro plan, que es ganar la Asamblea pues podemos obtener entre 80 y 90 diputados, y el del oficialismo, que es ganar los dos tercios de asientos", dijo a IPS el coordinador de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, un socialcristiano independiente.

Según su tesis, "la competencia ha sido desigual, porque el gobierno ha tenido un superávit de recursos y déficit de escrúpulos, pero confiamos en que la participación derrote la manipulación y permita conquistar una asamblea equilibrada".

Los sondeos pronostican una participación inusualmente alta para este tipo de comicios, de más de 65 e incluso de más de 70 por ciento del electorado.

En parte se debe a que Chávez y el PSUV le han dado a estos comicios casi un carácter de plebiscito sobre el presidente, cuya imagen domina la propaganda y las movilizaciones por sobre la de los candidatos.

Pero la posibilidad de que la oposición gane la Asamblea aparece cuesta arriba, no sólo por el arrastre de la figura de Chávez y la maquinaria del PSUV, sino por el complicado sistema electoral del que surgirá el nuevo parlamento.

Tres puestos de los 165 diputados están reservados a indígenas elegidos en las regiones de frontera, 110 se eligen en 87 circuitos de forma nominal y 52 en listas de dos o tres diputados por los 23 estados y el Distrito Capital, la mitad oeste de Caracas.

El Consejo Nacional Electoral, de cuyos cinco directores cuatro respaldan al gobierno, modificó hace meses un tercio de los circuitos de un modo que la oposición ha criticado porque concentra los votos en los bastiones del gobierno mientras que los dispersa en las zonas donde sus adversarios dominan.

Expertos electorales como Eduardo Semtei y Carlos Genatios explicaron además la sobrerrepresentación de los estados más rurales y menos habitados, bastiones del PSUV, en detrimento de los más urbanos y poblados, donde es fuerte la oposición.

También indican que el nuevo mapa electoral contradice expresamente normas de la Constitución Bolivariana de1999 que imponen la proporcionalidad para la elección de poderes colegiados.

La población de Venezuela se estima en 28,9 millones de habitantes, unos 162.000 por diputado, pero en algunos estados un parlamentario representará a 40.000 habitantes y en otro a más de 400.000, es decir, en unas zonas hay que cautivar a unos 25.000 electores y en otras a unos 250.000.

La combinación del trazado de los circuitos y la sobrerrepresentación de ciertos estados permite proyectar que el PSUV, con 53 por ciento de los votos, alcance dos tercios de la Asamblea, en tanto que la oposición, con igual porcentaje, quede en minoría.

La mayoría calificada tiene más que un valor simbólico porque es necesaria para derogar leyes con carácter orgánico, que se han vuelto un instrumento común de Chávez para avanzar en su propuesta de radicalización socialista.

Además de la MUD, el izquierdista partido Patria Para Todos (PPT), un aliado que abandonó a Chávez este año, se presenta como tercera opción y debería obtener escaños en tres de las 24 entidades del país.

"Habrá más votos no chavistas que diputados de esas tendencias, pero lo fundamental es la pluralidad y la diversidad, porque no se trata ahora de sacar a Chávez del poder sino de crear una nueva plataforma de reflexión política. A Chávez lo podríamos sacar en 2012", comentó a IPS el secretario general del PPT, José Albornoz.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Exelente articulo de Ricardo Rocha.


Son por lo general pequeñitos —sobre todo de estatura moral— que nunca han sido activos, pero sí reactivos. Todos, como sus jefes —oficiales y extraoficiales— tienen la piel muy delicadita. Por ello se les para la crestita al menor roce de un pétalo de crítica al gobierno al que sirven. Incluso suelen ser más hipócritamente sensibles que sus mismos patrones.

El prototipo del reactivito encarna ahora a la perfección en el ínclito vocero del Gabinete de Seguridad. Ilustre desconocido hasta hace poco, quien ahora goza sus 15 minutos de fama. Me dicen, por cierto, que en su cubículo del ITAM, este politólogo graduado en Harvard era francamente brillante. No lo dudo. Como tampoco dudo que en su nuevo cargo ha sido desastroso.

Porque, a ver: de parte de quién los periodistas habríamos de aceptar —con tonito de yuppie perdonavidas— un regaño de alguien que ni remotamente ha estado jamás en una situación de riesgo y que no conoce el país más allá de la pantalla de su compu, ¿ves?

Además, ofensivo, porque con sensibilidad hipopotámica dice que el asesinato de Luis Carlos Santiago es por motivos personales. Si está tan seguro, ¿por qué no nos presenta a los criminales en uno de esos shows que al gobierno le salen tan bien?

Por añadidura, la respuesta calderonista a través del señor Poiré es absolutamente tramposa al rasgarse las vestiduras diciendo que “no cabe en modo alguno por parte de ningún actor el pactar, promover una tregua o negociar con los criminales”. Primero porque El Diario de Juárez establece claramente que no se trata de una rendición o siquiera una claudicación; así que lo que molesta e irrita al gobierno es el hecho mismo de que el editorial se dirija a “las diferentes organizaciones que se disputan la plaza de Ciudad Juárez… frente al vacío de poder que respiramos los chihuahuenses”.

Pero lo que verdaderamente ha provocado las iras en el Olimpo sexenal ha sido —no nos hagamos señor Poiré— un párrafo del mismísimo editorial al que con todo propósito ni se refieren. Y es el que establece: “…el primer mandatario, para conseguir la legitimación que no obtuvo en las urnas, se metió —sin una estrategia adecuada— a una guerra contra el crimen organizado sin conocer además las dimensiones del enemigo, ni las consecuencias que esta confrontación podría traer al país. Introducidos sin pedirlo en el conflicto, los mexicanos —y de manera particular los juarenses— han estado al garete de decisiones erróneas que terminaron llevándoselos en medio, con los resultados hasta ahora conocidos y, sobre todo, abominados por las mayorías”. Este fue en la realidad el revulsivo para los reactivitos.

Y ahora que me acuerdo, ¿no es un acto de hipocresía gigantesco indignarse por un pacto con criminales, cuando eso y no otra cosa han hecho en el caso Diego? Ahí, además de imponer un bozal a muchos medios, atropellaron la ley al retirar a la PGR de una investigación obligada con el pretexto de no entorpecer la negociación de la familia con los secuestradores. ¿No es eso pactar con criminales?


*Articulo publicado en el Diario El Universal,en su columna Detras de la Noticia.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Las elecciones en Suecia.


A pesar de su fama de previsible, en los últimos años los suecos persisten en sorprender con sus decisiones, en este caso electorales. En 2006, una coalición moderada de derecha -liderada por Fredrik Reinfeldt- desalojó a la socialdemocracia después de casi noventa años de ejercicio sostenido del poder. Todos suponían que se trataba de un accidente político y que en las próximas elecciones la líder socialdemócrata Mona Sahlin retornaría al poder para seguir brindando los beneficios del clásico Estado de bienestar. Contra todos los pronósticos y, sobre todo, contra todos los deseos de la socialdemocracia, Reinfeldt volvió a ganar sentando el precedente histórico de dos gestiones sucesivas de derecha.

No concluyeron allí las novedades. Reinfeldt festejó con sus seguidores, pero no tanto. Ganaron pero no pudieron mantener la mayoría absoluta parlamentaria. Para colmo de males, no fueron los socialdemócratas quienes se lo impidieron, sino el partido calificado de extrema derecha dirigido por Junnie Akesson, un joven de 31 años que rechaza el calificativo de nazi y racista, pero insiste en que Suecia, si quiere defender su estilo de vida, debe poner punto final a la inmigración, particularmente la de signo musulmán.

De todos modos, se equivocan quienes suponen que la continuidad de la derecha en el gobierno alterará los fundamentos centrales del orden político y social de Suecia. En este país, ni la izquierda es tan de izquierda como se cree, ni la derecha es tan de derecha como se teme. La diferencia que instala Reinfeldt con anteriores líderes de derecha es que las políticas sociales -en sus líneas generales- se mantienen, mientras se incentiva la economía de mercado. En definitiva, la derecha sueca pudo llegar al poder porque se corrió al centro.

Por su parte, sería una exageración suponer que la extrema derecha va a lograr sacar a este país de una tradición que lo ha colocado entre las sociedades con mejor calidad de vida en el mundo. El rechazo a la inmigración, particularmente musulmana, es un problema en toda Europa y, en algunos casos, estos problemas son explicables. A la crisis de los Estados de bienestar se suman los comportamientos terroristas y antioccidentales de minorías musulmanas. Así y todo, el partido de Akesson obtuvo algo más del cinco por ciento de los votos, un porcentaje mínimo que carece de alcances reales para influir en el destino de la política sueca. Su presencia, en el mejor o el peor de los casos, es una advertencia, una luz roja acerca de las preferencias de ciertos sectores de la sociedad.

La novedad de la extrema derecha en todo caso es que superando el cinco por ciento de los votos los partidos comienzan a tener representación parlamentaria, motivo por el cual la extrema derecha sueca dispondrá para este nuevo período de una veintena de legisladores. Por lo pronto, Reinfeldt ha dicho que no hará acuerdos con la extrema derecha, pero estas son cosas que se dicen en el clima electoral, luego la cotidianeidad política impone otras consideraciones.

Akesson, por su parte, se ha preocupado por ganar la buena voluntad del electorado presentándose como un joven moderado, inteligente y culto, preocupado por defender a Suecia y a la calidad de vida de los suecos. No hay motivos objetivos para poner en duda la sinceridad de las palabras de Akesson, pero atendiendo a sus consignas electorales y a los grupos de activistas que lo siguen, hay una evidente contradicción entre sus palabras moderadas y la furia militante de sus partidarios.

De todos modos hay buenos motivos para decir con tranquilidad que Suecia seguirá siendo el país emblemático de las izquierdas progresistas y liberales del mundo, el país donde fue posible experimentar los beneficios del capitalismo con los del socialismo en el marco de una democracia parlamentaria. Suecia cuenta en la actualidad con una población de nueve millones de habitantes, de los cuales un tercio tiene estudios universitarios, un porcentaje que supera en casi veinticinco puntos a la Argentina.

La educación, la salud, las jubilaciones y pensiones son ejemplares. También lo son los impuestos, altos e implacables para todos, aunque el principio de que quien más gana paga más se cumple a rajatabla. Los suecos pagan de buen grado sus impuestos porque aprecian los servicios que reciben por parte de un Estado que funciona.

Los beneficios en materia social se han extendido a la preservación del medio ambiente. Hoy, el 39 por ciento del total de la energía consumida es renovable y está previsto que para 2020 sea el 49 por ciento. En el campo de la cultura los logros son notables. Siete premios nobeles de literatura, tercer exportador mundial de música, queda claro que en Suecia la cultura importa. Strindberg, Bergmann, Larsson, Mankell son el testimonio que el mundo conoce. Algo parecido ocurre en el nivel de los estrellatos. Desde la admirable Greta Garbo, pasando por Ingrid Bergman, hasta Bibi Andersson e Ingrid Thulin, todas transformadas en emblemas femeninos del cine del siglo veinte.

Los presupuestos para educación e investigación científica son los más altos de Europa. Suecia es el país cuyos investigadores han presentado el mayor número de trabajos científicos en Europa. También es elevada la expectativa de vida: 81 años. Las universidades de Upsala, Lund y Estocolmo están calificadas entre las de mayor excelencia, apenas por debajo de las de los Estados Unidos y Gran Bretaña.

Curiosamente, este país que parece haber resuelto los grandes problemas sociales de nuestro tiempo, exhibe una elevada tasa de suicidios. Sobre el tema se ha escrito mucho, pero básicamente la conclusión provisoria a la que todos arriban es que ningún país puede pretender resolver todos los problemas que afectan la condición humana. La experiencia histórica es la que enseña que resuelto un problema inmediatamente aparece otro, muchas veces como consecuencia del problema que se resolvió. La angustia, la soledad, el vacío afectivo, la pérdida del sentido de la existencia, son tragedias existenciales que hasta la fecha la política no ha podido resolver y, además, no tiene por qué resolverlas.

Palabras destacadas merece el tema de la corrupción. Más allá de las consideraciones generales acerca de la eficacia del sistema de controles, merece destacarse un hecho que estuvo presente en estos comicios y que da cuenta de la conciencia social media de los suecos. La máxima dirigente del Partido Socialdemócrata, Mona Sahlin, una política a tiempo completo desde su adolescencia, perdió imagen popular y adhesión social porque se puso en duda su honorabilidad y decencia.

Lo más sorprendente, lo que en todo caso nos debería sorprender a los argentinos, son las causas que provocaron esta pérdida de prestigio. Sahlin fue acusada de los siguientes ilícitos: compras privadas en el supermercado con la tarjeta oficial, gasto que -dicho sea de paso- repuso inmediatamente; multas de tránsito no pagadas y atraso en las cuotas escolares. Estas tres faltas estuvieron a punto de estropearle la carrera política a Sahlin y, de hecho, para más de un observador, constituyen una de las causas de la derrota electoral de este fin de semana.

¿Prestó atención, estimado lector? Una de las máximas dirigentes de Suecia está a punto de ser descalificada de la competencia política por uso indebido de la tarjeta de crédito en compras menores, atraso en las cuotas escolares e infracciones de tránsito. ¿Se imagina algo parecido en la Argentina? ¿Una anécdota? No lo creo. Es más, estoy convencido que son estas “anécdotas” las que explican las distancias políticas, sociales y culturales que hay entre Suecia y nuestro país.

Una de las máximas dirigentes de Suecia está a punto de ser descalificada de la competencia política por uso indebido de la tarjeta de crédito en compras menores...

La diferencia de Reinfeldt respecto de anteriores líderes de derecha es que, en general, las políticas sociales se mantienen, mientras se incentiva la economía de mercado.